Hay muchas formas de afrontar preguntas tan estupidas, de las cuales destaco tres, las que considero, son las mas comunes. La primera es la forma emocional, te enojó que tuviste que apagar el pucho, y ensima le echas la culpa al colectivo, como si lo hubiera hecho aproposito. La segunda, es la forma positiva, te importo una mierda el pucho, lo tiraste al carajo, por que al fin y al cabo lo que querias era que llegara de una puta vez el bendito transporte. Y la tercera pero no menos importante, es la forma filosofica, cuando viste al colectivo venir te inundaste de preguntas sin sentido, ¿ Que coneccion hay con mis ganas de que pase algo y el universo ? y una vez arriba el mismo, por supuesto, continuaste con la practica.
Aunque no todas nuestras dudas recaen sobre los metodos mas comúnes para despejarlas, aveces si vemos que hay un asiento vacio, y nadie, pero nadie quiere sentarse en él, solo un valiente reposa babeando en el asiento continuo, sea porque hay un gran vomito... y probablemente sea del valiente. ¿se sentia mal ó fue un metodo para asegurarse un comodo viaje a un bajo costo...? de todas formas, eso no tiene importancia ya.
Como pueden ver la simple tarea cotidiana de esperar un colectivo puede ser, si prestamos atencion, un sin fin de irrelevancias.